La investigación educativa tiene como propósito conocer
detallada y minuciosamente un problema de conocimiento, así como exponer y
publicar los descubrimientos que arroja la indagación. El cuidado que ponen los
investigadores en su trabajo hace posible que el lector cuente con información
confiable y comprenda cómo son los actores, las instituciones y las prácticas
que se desarrollan en los espacios educativos. Así, los lectores de estos
documentos podrán apoyarse en los resultados para profundizar en esos problemas
de conocimiento, o para adentrarse en una problemática vinculada.
La investigación por medio de la acción como actividad cognitiva se convierte en un objetivo central. Un profesorado que investiga
está en condiciones de poder ayudar a sus alumnos a practicar la investigación,
a convertirse en indagadores. Las características indispensables para emprender
la indagación son la curiosidad intelectual, la motivación, la apertura al
cuestionamiento y a los desafíos.
Para la investigación en el aula, se debe permitir que se
grabe y se reflexione por qué el docente tomó ciertas decisiones, por qué en
tal momento resolvió la situación cognitiva de esa forma, etc. El método
permite que no sólo se haga con un profesor, sino entre dos o tres profesores.
Es
necesario enfatizar el papel formativo de la universidad en una sociedad donde
el consumismo y la inmediatez proliferan en los tiempos actuales. Los cuerpos
colegiados, manifiestan los docentes, no tienen específicamente el papel de
sistematizar su práctica para realizar reportes de investigación de su labor
educativa.

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