
El término “Sociedad de la
Información” hace referencia a una época en la que el control y la distribución
de la información son elementos muy importantes para el desarrollo económico y
social.
La Sociedad de la Información trae consigo muchas promesas
de beneficios sociales, culturales, de libertad y económicos que la tecnología
puede hacer posible. La existencia de redes de comunicación globales (Internet
es un claro ejemplo), la creciente disponibilidad de acceso a ellas desde
cualquier lugar y a través de múltiples dispositivos, la facilidad para
compartir y distribuir contenidos de cualquier naturaleza o la deslocalización
de actividades que inmediatamente se pueden globalizar están revolucionando el
mundo y satisfaciendo las necesidades de las personas y de las organizaciones.
Uno de los peligros de la sociedad de la información que destacan los expertos es el hecho de dejar el desarrollo de
las acciones formativas
a la iniciativa
privada y a
las leyes del
mercado. No existe ninguna garantía
de que sin
intervención de los poderes públicos
se proporcione la
necesaria formación a los
grupos que más
la necesitan, sólo
a quien pueda
pagarla. En diversos
informes se habla del
peligro de una
nueva fuente de
discriminación, de una división
entre "inforicos" e "infopobres". Nuestra
sociedad considera la
información una mercancía
más, sujeta a
las leyes del mercado. Los poderes públicos deben
garantizar el acceso de todos a la información y a la formación necesarias para
ser unos ciudadanos críticos y responsables. Ya poseemos un conjunto de ideas
sobre el papel de la escuela pública como elemento fundamental en la garantía
del derecho a la educación y a una educación
democrática.
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